Es la capital del estado de Paraná y, con más de un millón y medio de habitantes, también la ciudad más grande del sur de Brasil. Sin embargo, su compromiso con el desarrollo sostenible con el medio ambiente te traslada a un escenario que combina la modernidad con un patrimonio histórico perfectamente conservado.
Sin tener el atractivo de los principales destinos turísticos de Brasil, Curitiba es una ciudad que te ofrece su propio encanto, con un núcleo histórico muy interesante y con muchísimos espacios verdes. Para los nativos, es una satisfacción vivir en una ciudad que presenta uno de los mayores índices de calidad de vida del país.
Sin duda alguna, Curitiba es una de las destinaciones más curiosas del país por su crecimiento sostenible y armoniosa con el pasado, el presente y el futuro.
Qué hacer
El Jardín Botánico es uno de los principales puntos de interés de Curitiba, y alberga en sus invernaderos la mayoría de la flora atlántica del país. En este sentido, es obligado perderse por las calles del centro histórico e ir descubriendo los muchos parques que te ofrece, siendo el Parque Tanguá y el Parque Tingui los más conocidos. El primero es un espacio verde de 450.000 metros cuadrados y que, construido sobre una antigua cantera, constituye unos de los testimonios de sosteniblidad más importantes del país. El segundo se ha concebido como un homenaje a las tribus precolombinas que poblaban esta región antes de la llegada de los colonizadores europeos.
Los amantes del ecoturismo también se apasionarán en la Universidad Libre del Medio Ambiente, un espacio en forma de parque dedicado a la transmisión de conocimientos sobre el medio ambiente y la ecología.
Para conseguir la mejor panorámica bastará con subir a la torre Mercês, desde donde captarás todo el encanto de la ciudad desde 95 metros de altura.
Por otra parte, uno no puede olvidarse el riquísimo patrimonio cultural de Curitiba, una ciudad con muchos museos, entre los que destaca el Metropolitan Art Museum (MUMA).