Una comedia clásica que vuelve a escena con una mirada actual y provocadora
Marcelo Silguero resignifica esta comedia de los años ochenta y la trae al presente con un giro tan inteligente como necesario. Sin modificar la época ni el contexto original, la obra interpela al espectador desde la mirada de hoy, invitándonos a reflexionar sobre conductas y discursos que en otro tiempo eran aceptados como humor y que ya no resultan tolerables.
La historia gira en torno a Teresa, casada con un camionero; Vera, en pareja con un pintor de poco vuelo; y Ernesto, casado con ambas. Lejos de la culpa o el remordimiento, el bígamo se pregunta qué les faltó, qué no supo cumplir y qué hay de malo en su accionar. Desde ese lugar incómodo y provocador, la obra plantea preguntas profundas sobre el amor, la responsabilidad afectiva, la verdad y los límites morales.
Con humor ácido y situaciones que incomodan tanto como hacen reír, la puesta invita a repensar los vínculos, el rol social de ciertas conductas y hasta dónde somos capaces de justificar lo injustificable. Una comedia que entretiene, desafía y abre debate, demostrando que el teatro también puede ser un espejo crítico de nuestra sociedad.