Viaje olímpico a Corea del Sur para deportistas, y no tanto

Alberto Peñalba 5 minutos
Son el patito feo del olimpismo, apenas tienen publicidad y la expedición española que participa en ellos cabría en un autobús (minibús incluso). Sí, hablo de los Juegos Olímpicos de Invierno. Quizás por este pasar de puntillas, son el evento perfecto para soñadores sin apenas experiencia. La oportunidad para sacar el “yo fui olímpico” en cada conversación con los recién conocidos. Fue el caso del equipo de bobsleigh jamaicano que se presentó a Calgary 1988 sin apenas haber visto la nieve en su vida. En un par de días comienza la edición de PyeongChang (Corea del Sur) y si, como yo, no ves cumplido el sueño de participar en ellos, consuélate (¡y qué consuelo!) descubriendo un país fascinante.

Ya lo decía John Lennon: “La vida es eso que pasa mientras pierdes oportunidades para participar en unos Juegos Olímpicos de Invierno”. O algo así. Mira que hay disciplinas locas: como el biatlón, que combina el esquí de fondo y el tiro con carabina, y deportes como el curling, que son al hielo lo que la petanca a cualquier parque con jubilados. Pues ni con esas. Cuanto antes asumamos que esta vez tampoco competimos y empecemos a disfrutar de lo que Corea del Sur nos ofrece, mucho mejor.

El país asiático tiene tantísimo por descubrir que, mientras veía con envidia los últimos preparativos de los Juegos, me apunté una serie de lugares de visita obligada. Si viajar fuese una disciplina olímpica, este recorrido tendría la medalla de oro asegurada.

Palacio Gyeongbokgung, Seúl

Si hay algo que se repite en el paisaje de Corea del Sur son sus palacios. Solo la capital, Seul, cuenta con cinco. El de Gyeongbokgung tiene 600 años de antigüedad y se encuentra en un estado de conservación formidable, pese a que algunas de sus zonas han tenido que ser reconstruidas. Además de representar una excelente muestra de la arquitectura tradicional coreana, es famoso por el cambio de guardia que tiene lugar cada día. Infinitamente más colorido que el de Buckingham Palace.

Aldea tradicional de Jeonju

Si eres de esa gente maravillosa que piensa que en Nueva York todo el mundo vive en un rascacielos o que los ingleses se alimentan a base de fish and chips, Jeonju no puede faltar en tu viaje. Allí encontrarás la mayor concentración de hanoks, la vivienda tradicional coreana. Sí, la de los tejados con esa forma tan característica. Un consejo: ese día no te olvides de llevar calcetines presentables, nada de agujeros, pues te tendrás que descalzar si entras en uno de ellos.  

Monte Namsan

Al final nos hemos quedado sin participar en los Juegos, pero un poco de ejercicio seguro que no viene nada mal. Sobre todo después de ponerte hasta arriba de parrillada coreana. El Monte Namsam se encuentra en pleno Parque Nacional Gyeongju y es conocido por las numerosas estatuas y relieves de buda que se encuentran en él. Destino típico del turismo local, merece mucho la pena escapar de la ciudad una horas para conocerlo.

Mercado Jagalchi, Busan

Si algo nos ha enseñado Españoles por el Mundo, además de que se vive muy bien como diplomático, es que resulta imprescindible dejarse caer por los mercados de los lugares a los que se viaja. Este que te recomiendo se encuentra en Busan, ciudad portuaria del sur de Corea, y es todo un reclamo turístico. En él encontrarás puestos con mil y una criaturas marinas desconocidas para tus ojos occidentales y pequeños restaurantes donde te cocinarán lo que acabes de comprar. Por cierto, allí el regateo está bastante extendido, así que no sea por no intentarlo.

N Seoul Tower, Seul

¿Qué se ve desde la torre más alta de Seul? Seultontero. Vaya, con Toronto tiene más gracia. En pleno centro de la capital, dentro del parque Namsan (no confundir con el Monte Namsan de más arriba, les separan más de cuatro horas de viaje) destaca esta torre de comunicaciones que es todo un símbolo desde su apertura en 1980.

Créditos: License CC0

Bonus: Gangneung

Junto con la estación de montaña de Alpensia, Gangneung es la principal sede de la competición que está a punto de comenzar. No es una ciudad especialmente turística y la incluyo en el listado por dos cosas: por lo ya comentado y por contar con uno de los hoteles más estrafalarios que he visto en mi vida: el Sun Cruise, una especie de eterno crucero varado que destaca en lo alto de la ciudad.

Nos vemos en Corea del Sur

Estos son los sitios que no me perdería por nada del mundo si viajase a Corea del Sur. En caso de ir dentro de poco. Por lo que sea. Si una maravillosa Federación de Deportes de Invierno me invitase a los Juegos, guiño-guiño.

La ilusión es lo último que se pierde, pero por si acaso yo voy a ir mirando vuelos por mi cuenta.