En Fallas resurgirás de tus cenizas

Alberto Piernas 3 minutos
Mientras el invierno expulsa sus últimos copos, en cierto lugar de Levante ya comienzan a frotarse las manos. Porque cuando se acerca la primavera, no hay nada mejor que una buena traca para despertar al mundo de su largo letargo. Las Fallas de Valencia regresan en su segundo año como Patrimonio Inmaterial de la Unesco para hacerte abandonar la manta y celebrar el buen tiempo entre colores, fuego y mucha pólvora. Que a nosotros los valencianos nos puede más un estruendo que a un noruego unas chanclas con calcetines.

Este año, más que nunca, som pólvora

San José, además de representar a todos los padres del mundo, fue un noble carpintero y, con el tiempo, patrón del gremio. Un símbolo al que los hombres de Valencia decidieron rendir tributo hace ya más de cien años construyendo estructuras de madera que sostenían muñecos de cartón. Estas construcciones, llamadas fallas (como las antorchas de las torres de vigilancia del medievo), serían una simple excusa para convertir la fiesta de Valencia en la más gloriosa de Levante.

Relight my fire!

¿Hueles eso? Es el aroma de la fiesta. Es pólvora, paella y el sobaco de un Donald Trump de cartón piedra tan elaborado que hasta parece real. Así son las Fallas, un desafío para los sentidos y los oídos poderosos.

Como cada año, los actos centrales de las Fallas de Valencia se desarrollan entre el 15 y el 19 de marzo para que lleguemos con mejor pie a Semana Santa. Aun así, si en los días previos os encontráis por la ciudad, no os preocupéis. Los levantinos sabemos cómo estirar el noble arte de la fiesta entre pregones, desfiles y falleras que dejan a Miss Universo a la altura del betún.

La Crida, el famoso pregón con el que las Falleras Mayores de Valencia llaman a todas las comitivas festeras para inaugurar la parranda, da el pistoletazo de salida el último domingo de febrero. A partir de entonces se despliega una tradición y se erigen 770 fallas (entre grandes e infantiles) cuyos colores dominan la ciudad durante cuatro días de lo más intensos.  En el resto de la Comunitat Valenciana se plantan por su parte otras 800 fallas más.

O bueno, mejor juzgadlo vosotros mismos.

Plantarse en las Fallas

Es día 15 de marzo y Valencia amanece diferente. La gente tiene una excusa para dar una sutil patada al brasero y pasar todo el día en la calle.

La Plantà es la base sobre la que se sostiene “la festa”. La mañana del día 15 ya tienen que estar plantadas las fallas por toda la ciudad, descubriéndose por dónde irán los tiros en torno a las más llamativas o futuras premiadas. Las Kardashian abrazadas a una enorme falla, Kim Jong-un sorbiendo una horchata de chufa… estas enormes estatuas pueden ofrecer todo tipo de sorpresas siguiendo la oda satírico-festivalera que las caracteriza año tras año.

Una vez inauguradas, seguir el programa oficial de Las Fallas es posible, pero quizás tampoco haga falta leerlo. La marabunta te guía por las calles, la mascletá se convierte en un must y la música de las verbenas te hacen volver a amar Paquito el Chocolatero y la tralla de Chimo Bayo.

Para los menos alocados, la Ofrenda de Flores es otro de los grandes eventos de las Fallas. Se celebra los días 17 y 18 de marzo a partir de las 15:30 horas. El objetivo es llevarle flores a la Virgen de los Desamparados hasta hacerle un manto más bonito que el vestido que Jennifer Lawrence lució en los últimos Óscar. Y para proseguir, nada mejor que acercarse a los castells que explotan en fuegos artificiales durante la Nit del Foc antes de continuar el vía crucis de desenfreno.

Pero reserva fuerzas, que todo placer siempre aguarda un clímax.

La traca final

Cuando llega el día 19, algo se masca en el ambiente. Es una combinación de tragedia y júbilo. Algo se acaba, otras cosas nuevas empiezan. Pero el desenlace siempre es épico; más que los últimos 6 segundos que vimos de Juego de Tronos o que una intervención telefónica en Sálvame Deluxe. Es… es… la cremà!

Créditos: License CC0 & Agència Valenciana del Turisme

Tras anochecer en Valencia, la pólvora da paso al fuego purificador que consume primero las fallas infantiles y después las más grandes. El trabajo de cientos de artistas se despide y comienza a arder para mayor éxtasis de fiesteros y guiris que cogen un pedazo de cartón como souvenir (esto es verídico).

Sí, así es la adoración que nace cuando vives cinco días inmerso en la fiesta más incendiaria de nuestro país. Una que, además, este año apuesta por la conversión 2.0. Sí, sí.

Tanto si has pinchado en el último momento, como si no has podido venir pero quieres caldear los ánimos para 2019, la cremà será emitida vía Facebook a partir las 22:00 horas de la noche del día 19 para todo el mundo desde el Ayuntamiento de Valencia.

¡Ah! Y por si acaso, resérvate otros 4 días de hotel en Valencia para dormir.

Lo necesitarás, ave fénix.