¿Un verano de relax y buena temperatura? ¡En Andorra es posible!

José Confuso
Poneos en situación. Tenéis por delante un calurosísimo verano -¡maldito asfalto ardiente!-, pocos días de vacaciones y mucha necesidad de desconectar de la agotadora rutina y escapar a un paraíso, a poder ser no demasiado lejano -tampoco vamos a invertir la mitad de las vacaciones metidos en un avión- y que nos ofrezca esa paz que la vida moderna nos tiene arrebatada. Pues no busquéis más, tengo la solución.
Andorra

Así me encontraba yo cuando abrí el mapa -bueno, vale, ¿quién necesita un mapa teniendo apps en el móvil?- y decidí que iba a pasar mis vacaciones visitando ese pequeño oasis de naturaleza llamado Andorra. ¿En verano? ¡Pues claro que sí! No todo en esta vida va a ser el esquí, ¿no creéis?

Parece que uno solo puede disfrutar de las maravillas -sí, estoy spoileando, pero luego lo entenderéis todo- del Principado en invierno, con sus pistas, sus deportes de nieve y sus tazas de chocolate caliente alrededor de la chimenea mientras fuera hace un frío que pela. Y sí, Andorra, desde luego, es uno de los destinos favoritos de los amantes del fortfait, pero también es mucho más. Ya va siendo hora de que nos quitemos estos clichés de encima y nos lancemos a vivir la aventura, a descubrir un país que tenemos a un tiro de piedra y del que sabemos más bien poco. No os lo penséis más. Haced las maletas, cargadlas en el coche y preparaos para olvidaros de horarios, jefes, rutinas, exámenes y viajes en metro en hora punta. Ay, qué gustito, por favor.

Madre mía, ¿pero todo esto es naturaleza?

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Foto: Robert J Heath

La mejor forma de llegar a Andorra es en coche. No solo porque lo vamos a necesitar durante los días que nos quedemos en el Principado -las distancias son tremendamente asequibles y tenemos mucho por ver-, sino porque, además, podremos disfrutar de las vistas durante el viaje. Los urbanitas nos quedamos con la boca abierta cada vez que nos adentramos en carreteras repletas de árboles y sombras. ‘¿Pero qué hacemos perdiéndonos todo esto?’. Ay, no os pongáis melancólicos a la primera de cambio. Eso sí, antes de salir, calculad bien la ruta, medid los tiempos y, sobre todo, descansad. Parad cada dos horas, estirad las piernas, turnaos al volante y aprovechad los estupendos pueblos que os encontréis por el camino para hacer una pausa. Estamos de vacaciones, ¡no en el París-Dakar!

Entre las ventajas que encontraremos visitando Andorra en verano, además de olvidarnos de ventiladores y aires acondicionados para poder dormir por las noches -¡lloro!-, es que se trata de temporada baja en cuanto a alojamiento. ¡Menudas ofertas en casi todos los hoteles! Por el mismo precio que en invierno, acabaréis con una habitación tan grande que solo querréis hacer la croqueta en su cama XXL durante todo el día. Yo lo hice, lo reconozco, ¿qué pasa? Echad un vistazo a las múltiples posibilidades hoteleras que nos ofrece Andorra La Vella o Escaldes-Engodany -por quedarse en el centro- y elegid la que mejor cuadre. Eso sí, tened en cuenta que aparcar en Andorra, fácil no es. Al menos, no de forma gratuita. Pero hay muchos parkings, tanto privados como municipales -con barrera-. Nada de dramas.

Compras, compras, ¿hemos dicho compras? De acuerdo. Ya estamos en Andorra. Hemos deshecho la maleta, nos hemos whatsappeado con la familia para decirles que hemos llegado sanos y salvos -‘a ver si me traes algún regalo, que nunca me traes nada, claro, como estás demasiado ocupado con tus cosas’-, y ahora, ¿qué? Pues tenemos tantas posibilidades que no podremos abarcarlas todas. Lo primero, familiaricémonos con el terreno, bajemos hasta la calle principal -Avinguda Meritxell-, respiremos el aire puro de las montañas… ¿¡Pero todo esto son tiendas!? Sí, lo son. Todo lo que busquéis, lo vais a encontrar. Desde los tradicionales perfumes hasta tecnología y, sobre todo, moda. El Principado ha apostado fuerte por la ropa, tanto de deporte -ningún sitio mejor para equiparnos de cara al invierno- como para el día a día. En ese momento, os arrepentiréis de haber llegado con la maleta llena. Pero haced hueco, no seáis remilgados. Andorra ha sabido hacer del ‘shopping’ uno de sus mejores encantados -y también uno de sus grandes atractivos-. Dar una vuelta por las tiendas, entrar en los centros comerciales -el mítico Pyrénées siegue esperándonos donde siempre-, tomarse un café a la orilla del río -que para algo es verano- o una cerveza en cualquier plaza. ¡Esto es vida! Con un par de días, ya no os acordaréis ni del nombre de sus compañeros de trabajo. Ah, y si tenéis dudas acerca de si la oferta de restaurantes será buena o no, comprobaréis al instante que no os los van a terminar. Las opciones son infinitas, pero si tenéis tiempo, buscad una ‘borda’, el sitio perfecto para degustar comida andorrana de verdad. Hay varias más o menos cerca, pero llamad antes, que son sitios concurridos.

Un poco de ejercicio no nos iría mal

 

Una foto publicada por @haikenberg el

Ir hasta Andorra y no hacer senderismo debería estar tipificado como delito en el Código penal. ¿Pero qué esto de perdernos el espectáculo de naturaleza que ofrece el Principado? Nada de remolonear -luego bien que pagáis la cuota del gimnasio- y acudid a la oficina de turismo más cercana para preguntar por las rutas más atractivas. Visitar el ‘Llac d’Engolasters’ o subir hasta el santuario de Meritxell -la ruta a pie es de llorar de bonita- es un placer indescriptible. ¿Y qué me decís de las pistas de esquí cuando no hay nieve? Zapatillas cómodas, una mochila con agua y víveres y a disfrutar del paisaje. Y si sois aficionados al ciclismo de montaña, también estáis de enhorabuena. En julio el Tour de Francia pasa por Andorra, por cierto.

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Y con esto, seguro que habéis amortizado ya los -pocos- días de vacaciones que os quedaban en la recámara. Pero, un momentito, nada de hacer la maleta antes de tiempo. Nadie puede irse de Andorra sin visitar una de las grandes maravilla del mundo: Caldea. Reservad un día entero para pasarlo en el centro de aguas termales más impresionante que vais a encontrar. Tienen todo tipo de actividades, spas, masajes, incluso restaurante y, como no, piscinas al aire libre. Saldréis tan relajados que solo podréis pronunciar una palabra: ‘Andorra’. Y, con el cuerpo a punto, nada como aprovechar para echar un vistazo al espectáculo que el Circo del Sol ofrecerá en el Principado este verano. Se llama ‘Scalada: Vision‘ y estará durante todo el mes de julio. Se trata de un espectáculo único en Europa, de una hora de duración, cuatro días a la semana y gratuito -¡eso no se encuentra todos los días!-. También hay tarifas económicas para ver el show de forma más cómoda e incluso puede combinarse con hotel y todo. Vamos, un lujo.

Cirque du Soleil Teaser 2016 Esp from Andorra World on Vimeo.

Si con esto no os he convencido para pasar el verano en el Principado, yo ya no sé qué más tengo que hacer. ¿Llevaros en volandas? Pues, como me ponga, igual lo hago.